Desafíos y enfermedades comunes en la tercera edad: Cómo afrontarlos

Envejecer es algo natural que trae consigo cambios tanto físicos como mentales en las personas. Con el paso de los años, es normal que los adultos mayores se enfrenten a varios problemas de salud, desde dificultades para moverse hasta problemas de memoria. Algunas de las enfermedades más comunes incluyen el Alzheimer, la demencia senil, la hipertensión, la diabetes, los accidentes cerebrovasculares (ACV) y las fracturas de cadera. Estas condiciones no solo impactan la calidad de vida de los mayores, sino que también representan un desafío para sus familias y cuidadores en casa.

Enfermedades comunes en la tercera edad

1. Alzheimer y demencia senil

El Alzheimer y la demencia senil son enfermedades neurodegenerativas que afectan la memoria, el pensamiento y el comportamiento.

Síntomas y fases

Fase inicial: Olvidos leves, dificultad para recordar nombres o eventos recientes.

Fase intermedia: Problemas para realizar tareas cotidianas, cambios en la personalidad y desorientación.

Fase avanzada: Pérdida total de la memoria, dificultades en el lenguaje y necesidad de asistencia constante.


El Dr. Alois Alzheimer, quien descubrió esta enfermedad, describió el Alzheimer como "una patología progresiva e irreversible que afecta las funciones cognitivas superiores". Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a más de 55 millones de personas en el mundo.

2. Hipertensión arterial

La hipertensión es una de las enfermedades más comunes en los adultos mayores y puede derivar en enfermedades cardiovasculares graves.

Síntomas:

Dolor de cabeza constante, caracterizado por una sensación de presión o pesadez en la cabeza, que puede intensificarse con el tiempo y suele localizarse en la parte posterior del cráneo o en las sienes.

Mareos y visión borrosa por hipertensión causan inestabilidad y dificultad para enfocar.

La fatiga por hipertensión se manifiesta como cansancio persistente y falta de energía, no aliviada por el descanso, debido al flujo sanguíneo reducido


El Dr. Valentín Fuster, reconocido cardiólogo, destaca la importancia del control de la presión arterial y la actividad física para reducir riesgos.

3. Diabetes en la vejez

La diabetes tipo 2 es frecuente en la tercera edad y puede provocar complicaciones como neuropatías, problemas renales y alteraciones visuales.

Síntomas:


Aumento notable de la sed y el hambre, que puede llevar a una ingesta excesiva de líquidos y alimentos.

Fatiga extrema que persiste incluso después de descansar, afectando la capacidad para realizar actividades diarias.

Pérdida de peso significativa sin razón aparente, a pesar de mantener una dieta normal o incluso aumentada.

 

El Dr. C. Ronald Kahn, experto en diabetes, enfatiza que "un control adecuado de la glucosa puede prevenir complicaciones graves".

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4. Accidente cerebrovascular (ACV)

Un ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, lo que puede causar daño permanente o incluso la muerte.

Síntomas:

Pérdida repentina de la visión o dificultad para hablar

Pérdida de fuerza en un lado del cuerpo

Dolor de cabeza intenso y repentino


El neurólogo Dr. Antonio Damasio menciona que "identificar rápidamente un ACV y actuar en las primeras horas es crucial para la recuperación".

5. Fractura de cadera y pérdida de movilidad

Las fracturas de cadera son una de las principales causas de discapacidad en los adultos mayores, especialmente en personas con osteoporosis.

Síntomas:


Dolor intenso en la cadera o la ingle

Incapacidad para moverse o levantarse

Inflamación y hematomas en la zona afectada


La Dra. Laura Kurland, especialista en ortopedia geriátrica, explica que "una recuperación adecuada requiere rehabilitación temprana y cuidados personalizados". En Chile, los casos de fracturas de cadera han aumentado significativamente, con un incremento del 30% en la última década, lo que subraya la importancia de implementar estrategias efectivas de prevención y tratamiento.

Desafíos en el cuidado de adultos mayores

El deterioro cognitivo y la pérdida de movilidad afectan no solo a los pacientes, sino también a sus familias, quienes deben adaptarse a los nuevos requerimientos de cuidado.

Entre los principales desafíos destacan:

Carga emocional y física: Cuidar a una persona con Alzheimer o movilidad reducida puede ser agotador.

Adaptación del hogar: Modificaciones como barandas, sillas de ruedas y pisos antideslizantes pueden ser necesarias.

Acceso a cuidados especializados: Contar con cuidadores a domicilio es una solución clave para garantizar el bienestar del adulto mayor sin trasladarlo a una residencia.


Posibles soluciones y ayuda en casa

Para afrontar estos desafíos, existen diversas opciones que pueden facilitar el cuidado de los adultos mayores en casa:

  1. Cuidadores a domicilio: Contar con profesionales especializados en asistencia geriátrica permite mantener la calidad de vida sin necesidad de recurrir a una residencia.
  2. Terapias de estimulación cognitiva: Ejercicios mentales y actividades lúdicas ayudan a frenar el deterioro cognitivo.
  3. Monitoreo de salud en el hogar: Aplicaciones móviles y dispositivos de telemedicina permiten un control constante de las enfermedades crónicas.
  4. Red de apoyo familiar: Es fundamental que los familiares se turnen en el cuidado o busquen ayuda externa para evitar la sobrecarga.

En definitiva, el envejecimiento es un proceso natural que conlleva desafíos, pero en Chile, con la información adecuada y el apoyo de cuidadores especializados, es posible garantizar una vejez digna y segura en el hogar.

José Antonio González

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