Claudia se dio cuenta un martes cualquiera.
Su mamá había almorzado, tomado sus medicamentos y estaba sentada en el sillón de siempre. Todo parecía “en orden”. Pero cuando Claudia se fue a trabajar, su mamá le dijo:
—“Pasa rápido, no me gusta quedarme sola”.
Nada grave había pasado. Y, sin embargo, Claudia se fue con un nudo en el pecho. No era solo el miedo a una caída. Era la sensación de que su mamá estaba cada vez más apagada. Más silenciosa. Más sola. Y Claudia, como tantos hijos e hijas, empezó a preguntarse si el cuidado que estaba dando era suficiente.
Cuidar no es solo asistir
Durante mucho tiempo, Claudia pensó que una cuidadora solo servía “cuando ya no queda otra”. Pero al informarse, algo cambió: entendió que el acompañamiento no reemplaza el amor familiar, pero sí puede sostenerlo. Sin embargo, no sabía exactamente qué hace una cuidadora en el día a día.
Una cuidadora no está solo para ayudar físicamente. Su rol va mucho más allá.
1. Acompañamiento emocional y presencia activa
Muchas veces, el adulto mayor no necesita ayuda para caminar, sino a alguien que le pregunte cómo se siente hoy; que esté presente para comentar del clima, de las noticias o comentar anecdotas del pasado.
2. Rutina, estructura y compañía
Cuando los días tienen horarios, gestos conocidos y alguien que acompaña, el adulto mayor se siente más seguro. La rutina reduce la ansiedad, evita desorientación y ayuda a preservar la autonomía. Cuidar también es dar estabilidad emocional.
3. Apoyo en tareas diarias (según el caso)
Acompañar es estar disponible sin imponer, observar sin controlar y ayudar solo cuando se necesita. Una buena cuidadora respeta los tiempos, los espacios y la dignidad del adulto mayor, fortaleciendo su confianza en lugar de reemplazarla.
Lo que una cuidadora NO hace (y es importante saber)
Es común confundir las funciones de una cuidadora con las de una nana, y hay que hacer enfásis en que son roles muy distintos. Para tener una buena relación con los cuidsdores es clave entender entender sus funciones:
❌ No reemplaza a un profesional de la salud si se requieren procedimientos clínicosConocer bien los roles evita tensiones, decepciones y malos entendidos enytre ambas partes y dapie a una relación basada en el respeto y la buena comunicación.
Dudas comunes de las familias
¿Y si mi mamá no quiere a alguien extraño en la casa?
Es normal. La adaptación es gradual y el vínculo se construye con respeto.
¿Y si siento culpa por no poder hacerlo yo?
La culpa aparece cuando confundimos amor con sacrificio extremo.
¿Y si solo necesito apoyo algunas horas?
El cuidado no tiene que ser todo o nada. Puede ser flexible.
Algunos errores frecuentes que vale la pena evitar
Cuidar también es cuidarte
Pedir ayuda no es un fracaso. Es una forma de proteger el vínculo, la salud y la tranquilidad de todos. Buscar apoyo evita el desgaste emocional, previene conflictos familiares y permite cuidar desde un lugar más humano, presente y sostenible en el tiempo.
Si hoy te preguntas qué hace realmente una cuidadora, quizás ya estás dando el primer paso. Informarte, conversar y explorar opciones puede cambiar mucho más de lo que imaginas.
En Kipers, acompañamos a las familias en este proceso, ayudándolas a encontrar cuidadores que se adapten a cada necesidad, con entrevistas y orientación, sin presión.